sábado, 22 de diciembre de 2012

Quizá mañana.


He llegado tan tarde a las letras, que me llamaran poeta cuando ya haya muerto.

He regalado horas de cuatro letras y a cambio he recibido segundos amables, algún diálogo corto y palmadas en la espalda, triste recompensa.

Intenté un siguetu, en vez de sígueme y fue como soplar una ola, la marea me robo la cordura.

Me faltaba ingenio para tan poco espacio de letras y me hice poeta.

Cabalgue mares en goletas sin gobierno, rendido ante diez alas, de diez.

Dibujé poemas de muchas manos, notas que separaban milímetros cuatro labios, parpados, la promesa de un millón de letras en un beso

Recité voces, esperando que desearan escuchar la mía.

Amé lo que pude hacer que me amaran.

La soledad encarcelada, se empeñaba en regalarme tiempo, a cambio de versos.

Todos somos fantasmas, almas sin rumbo, en un teatro que exige personajes, siluetas de sombras que buscan nombre.

Es difícil observar la sombra de una sonrisa.

1-      He aprendido la lección, esa que se olvida mañana.

2-      Debo encerrarme lejos de falsas musas.

3-      Mejor matar la inspiración que regalarla.

4-      Odio, odiar las letras que espero y nunca llegan.

5-      Odio odiar la voz que no me oigo.

6-      Voces, letras, musas…

Os odio tanto que sin vosotras,

recordaría la lección,

que debo olvidar antes de mañana.

7-      Odio, te odio tanto, que siempre te olvido.

8-      He aprendido la lección, este es mi último regalo.

9-      Hasta mañana.

El poeta siempre busca público, a veces se conforma con una mosca.

@prosetica En este soliloquio público, quiero decirte, que siempre habra dioses, aunque nos empeñemos en desterrarlos.

@prosetica [Me respondo a mi mismo. Soliloquio de loco] Cada personaje debe interpretar su papel, todavía necesitamos dioses.

@prosetica Un reto para un loco o una loca, que crea en soliloquios que pueden volverse diálogos o coloquios. Regalame algo más de un rato.

Qué más da loco o loca, cuerdo o cuerda, mareo que marea, mar que la mar, cielo o tatuaje de firmamento, qué más da, lo que da de más.

Murió en alguna feria, con su pluma en la mano, regalando, recitando sus letras. Nadie en su triste entierro le llamó poeta.

Un reto de locos, dedicar dos o mejor tres horas para escribir 140 caracteres, a alguien. Casi una carta, un telegrama. Y esperar respuesta.

@prosetica Quizá mañana.

Es descorazonador, buscar con ahínco y no encontrar nada.

Quizá mañana lleguen algo más que fantasmas, alguien que regale más de cuatro letras escritas en un rato, respuestas.

Hay alguien ahí fuera que bucee en la sombra de una sonrisa?

Otra vez se me ha escapado la cordura, debí hacer caso a las historias del rayo de aquel vagabundo desordenado, hablándome de cartas.

La vida son solo los milímetros de tiempo que robamos al mapa de arrugas y cicatrices, el resto son sueños.

Hay alguien ahí fuera, que sepa de que estoy hablando hoy. youtube.com/watch?v=Pr-Joq

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